Aunque normalmente asociamos los probióticos con la salud digestiva, la realidad es que sus efectos van mucho más allá del intestino. En los últimos años se ha descubierto que el equilibrio de bacterias beneficiosas en la boca y la garganta influye directamente en cómo nuestro cuerpo responde frente a infecciones respiratorias. Y es que nuestras mucosas no funcionan como compartimentos aislados: están conectadas entre sí, formando una red de defensa que depende en gran parte de lo que sucede a nivel microbiano.