La piel habla constantemente, aunque no siempre sepamos leer lo que nos está diciendo, ya que hay días en los que te miras al espejo y notas la cara más apagada, con granitos que aparecen sin previo aviso o con una textura rara que no encaja con tu rutina habitual, y muchas veces esto coincide con momentos concretos del ciclo menstrual, algo que no es casualidad porque las hormonas van cambiando y la alimentación puede acompañar esos cambios o, por el contrario, ponerles más trabas de las necesarias.