Pintar y dibujar es un arte. Arte que puede realizarse mediante diversas técnicas. Dentro de las cuales el óleo y el carboncillo son de las más utilizadas y conocidas. Una de las más actuales y novedosas es el carboncillo al óleo, como si de una fusión de las técnicas más conocidas se tratara. El carboncillo al óleo es una de las técnicas de dibujo que mayor fuerza brinda al resultado del dibujo. Se trata de una técnica que combina el carboncillo con el aceite de linaza, muy particular y poco utilizada, ya que quita al carboncillo aquellos atributos que, en realidad, le favorecen. Además de eliminar la facilidad para removerlo y difuminarlo.
No obstante, para los dibujantes con más experiencia y habilidad para la expresión con el carboncillo, puede suponer una oportunidad, debido a que aumenta la calidad del carboncillo, proporciona durabilidad, intensidad y fuerza. Existen dos formas de realizar obras con carboncillo al óleo, siendo una de ellas macerar el carboncillo con aceite de linaza durante al menos cuarenta y ocho horas, para después dibujar con él. La otra opción es preparar el soporte donde se va a dibujar, aplicando el aceite sobre el mismo.
Recurrir a esta técnica de dibujo proporciona algunas ventajas, como la versatilidad, ya que permite obtener líneas suaves y difuminadas, así como texturas más definidas. Durabilidad, puesto que, al mezclar aceite y carboncillo, se crea una capa protectora que evita que el polvo que se desprende del carboncillo caiga. Perdura en el tiempo, ya que, a diferencia de lo que ocurre con el carboncillo tradicional, no se borra con facilidad. Y un acabado brillante, ese efecto particular que el aceite proporciona a los dibujos, realzando los detalles y dotándolos de una apariencia más sofisticada.
Sin embargo, esta técnica no es la más utilizada, aunque puede resultar sorprendente. Por lo que, a continuación, vamos a hablar de las técnicas más habituales y artísticas: el óleo y el carboncillo.
Pintura al óleo, una técnica con historia
No es ningún secreto, el óleo es una de las técnicas pictóricas más utilizadas a lo largo de toda la historia del arte. Vigente en la actualidad, como nos muestra Eugeni Cabiró, pintor contemporáneo especializado en retratos al óleo personalizados y por encargo. Esta técnica parte de la mezcla de los pigmentos con un aglutinante que se compone de aceites. Esta base aceitosa hace que la pintura al óleo sea de las más utilizadas por los artistas, debido a que aporta fluidez a la pintura. Se trata de una pintura espesa, dura y a la vez fácil de trabajar, debido a cómo se desliza sobre el soporte.
Las características que definen a este tipo de pintura son la mezcla de colores, el tiempo de secado y el acabado brillante que proporciona. La mezcla de colores permite crear una amplia paleta de tonos y colores, debido a la consistencia que posee. Haciendo una combinación de colores base, se obtienen excelentes resultados. El tiempo de secado es elevado, debido al aceite utilizado como aglutinante; esto permite que se pueda rectificar las veces necesarias, ya que la realización de un cuadro puede conllevar mucho tiempo. Sin duda, una de sus grandes propiedades es el acabado brillante que proporciona. La viveza de los colores se puede conservar durante siglos, como podemos comprobar en las obras de arte más aclamadas. Solo requiere un control mínimo de conservación, limpieza y restauración, para que la pintura quede perfecta, pase el tiempo que pase.
Algunos trucos para pintar al óleo, en lo que a colores respecta, es realizar el boceto con pintura transparente; si se diluye la pintura con esencia de trementina, se definen los objetos con facilidad. Al utilizar una escala con más colores, se puede dar volumen de forma sencilla. Utilizar capas y mezclas heterogéneas permite pintar con otro color y crear nuevos colores. Pintar la piel blanca, ayudándose con una base anaranjada y blanca, la cual permite pintar casi todo tipo de pieles.
A la hora de crear texturas, se puede conseguir sensación de transparencia dibujando el objeto transparente y aplicando después alguna pintura opaca por encima. Crear sensación metálica es algo que se hace utilizando el contraste entre negro y blanco para crear el reflejo y, con la pintura blanca diluida, crear la sensación de brillo. Unas pinceladas sutiles en blanco ayudan a crear destellos. Para recrear esponjosidad, apretar el pincel contra el lienzo o soporte y restregar un poco. Las sombras se plasman ayudándose de gamas de colores fríos, como el azul, morado, violeta o gris. Con el color blanco, se proporciona volumen y produce una sensación tridimensional en los objetos de color liso, aplicando pinceladas finas por encima.
Para crear fondos con óleo, primero aplicar pinceladas de pintura diluida en espacios separados. Después, extenderla con unos brochazos, creando un fondo uniforme y rápido. Si se quiere pintar como un verdadero artista, no hay que utilizar líneas delimitadoras; los bordes se delimitan con los mismos tonos del elemento, trabajando los bordes con pintura diluida. Una de las características que definen la pintura al óleo son sus pinceladas, por lo que no se debe seguir un patrón para todas ellas; deben ser aplicadas en diferentes direcciones y salirse del patrón. En la misma línea, las manchas de pintura permiten diferenciar planos, objetos o texturas, en función del tipo de pincelada.
Con esto, sabemos un poco más sobre la pintura al óleo y su aplicación, aunque para aprender hay que practicar.
Carboncillo, la técnica del principiante
Esta técnica, más que conocida por todos, artistas y no artistas, es la primera que se aprende cuando alguien quiere iniciarse en el arte. De hecho, en el colegio, te enseñaban a pintar al carboncillo. Esto es así, debido a que permite aprender a utilizar las proporciones de luz y sombra, una habilidad esencial para construir el volumen. Muchos amantes del arte sienten reserva hacia este tipo de expresión, puesto que la consideran como una etapa básica de la pintura.
Una herramienta utilizada para crear bocetos, modelos preliminares y ejercicios que, en muchos casos, se ha utilizado con sumo talento, existiendo obras de arte en carboncillo en todos los museos del mundo.
El carboncillo representa el primer material utilizado para el dibujo. En sus orígenes, se trataba de una rama de sauce, vid o nogal, carbonizada. Siendo un medio primitivo, utilizado desde los tiempos en los que imperaba la civilización griega hasta hoy. Griegos, romanos, artistas del medievo y el renacimiento, dibujaban y proyectaban sus trabajos con el carboncillo.
A día de hoy, el carboncillo natural se fabrica en bastones de trece a quince centímetros, con un diámetro que va desde la ramita de cinco milímetros hasta los quince. Existiendo opciones blandas, medias y duras. La industria del arte creó uno con mayor facilidad de uso y limpieza, conocido como el lápiz carbón o crayón Conté, compuesto por una mina de carbón vegetal y sustancias aglutinantes que se protegen con la madera que forma el lápiz.
El carboncillo se utiliza para proyectar el tema, la iluminación y la composición. En los estudios de figura, sobre todo en figura desnuda; en proyectos y cartones, se utiliza para crear bocetos a escala reducida de los murales y, en el dibujo inicial de los óleos. Se trata de una técnica indicada en el estudio y la resolución de los efectos de luz y sombra, modelado y volumen. Por lo que se convierte, de forma automática, en la técnica de preferencia para desarrollar desnudos y retratos. Así mismo, se utiliza a la hora de iniciarse en el dibujo y la pintura, aprendiendo a manejar el volumen y la escala de grises, la luz y la sombra.
La técnica básica para sombrear zonas amplias en tonos oscuros e intensos se realiza con la barra gruesa. Utilizando la barra de forma inclinada, raspando horizontal o verticalmente, con lo que se delimita la silueta o algún rasgo concreto o detallado.
En el momento de crear texturas, con el carboncillo se pueden lograr diferentes calidades, proporcionando calidad, textura y apariencia. Con el uso directo del carbón, las manchas que produce adquieren la textura del papel. Difuminarlo con un difumino permite llevar a cabo un trabajo más homogéneo, parejo y limpio. Si se difumina con los dedos, los tonos se rebajan y unifican, proporcionando un aspecto compacto e integrado del pigmento. También puede difuminarse con lana y esponja, obteniendo un resultado más perfecto.
Como se puede comprobar, óleo y carboncillo se apoyan uno en otro. Desde el carboncillo al óleo del que hablábamos al principio hasta el carboncillo más tradicional, el arte cuenta con sus herramientas para dar como resultado las obras más impresionantes. En cualquier caso, el artista decide el material a utilizar y las mezclas que considera oportunas en cada obra de arte.
Aquí solo dejamos unos trazos de lo que supone cada tipo de estilo pictórico. Cada una de las técnicas citadas requiere de mayor conocimiento y una gran destreza para poder aplicarse como es debido. Los que hayáis llegado hasta aquí y tengáis interés en aprender, podéis acceder a diversos cursos, o convertiros en autodidactas. Tan solo hay que leer y practicar. A fin de cuentas, el arte se lleva dentro.


